La que puede puede, y nosotras podemos
- Feb 14, 2019
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Hace rato que quería escribir de Paloma Mami y del Reggaeton. De su aparente vinculación con el feminismo o de como si eres feminista no puedes escucharlo. Conversaciones informales que uno suele encontrarse en espacios de actividad o discusión feminista.
Gracias a mi actividad en organizaciones feministas conocí a una compañera que hace talleres de reggaeton y reivindica mucho a mujeres como Ivy Queen - La caballota y su histórica y maravillosa canción “Yo quiero bailar". Ella y su trabajo me han hecho pensar bastante en este tema, principalmente desde la reivindicación del placer, el ocio y como este se nos ha negado por ser mujeres. Partiendo con las practicas sexuales que son enseñadas y practicadas de manera falocentrica (donde el sexo solo cuenta al haber penetración masculina por la vagina, y lo que lo termina es el orgasmo del hombre, por ejemplo), o como el baile en distintos espacios de diversión esta sometido a bailar en pareja hetero y a ser constantemente acosadas por hombres que pueden gritarnos lo que quieran por no querer bailar con ellos. Y ahora, a no poder escuchar ciertos tipos de música por que decidimos ser feministas y bueno, escuchar a un tipo que habla de cómo lo único que quiere es utilizar a una mujer como un hoyo donde meterla, no es considerado acorde a la "moral feminista".
Más adelante volveré sobre la moral feminista, pero quiero seguir con escuchar reggaeton. Como muchos habrán notado, estamos en una época donde la aparición de mujeres en el espacio público ha aumentado y así tenemos una serie de mujeres que aparecen cantando reggaeton o trap, un mundo usualmente dominado por hombres (como muchos mundos). El discurso de las mujeres exitosas en el género es el mismo que el típico, pero con los géneros invertidos. Yo quiero utilizarte sexualmente, yo no me voy a enamorar, yo quiero un carro y muchoh milloneh, yo quiero las joyas y los hombres por montón y como soy millonaria y canto reggaeton, puedo. El aspiracionismo bien yankee de ser pobre y luego pegarle el palo al gato y convertirse en un millonario que puede mostrarle su riqueza a todo el mundo, sigue siendo la constante para el reggaeton. Lo que me parece una ganada del feminismo liberal, es que cuando este discurso aparece en la boca de mujeres, entonces es feminismo. Bueno, yo opino que ahí no hay nada de feminismo.
¿Por qué creo que ahí no hay nada de feminismo? Una de las primeras cosas, la dice Paloma Mami, el maltrato a la mujer sigue estando presente. La forma en que muchas mujeres se refieren a otras mujeres en sus canciones continúa llevando un trato degradante y poco sororo. El feminismo llega a transformar la manera en que nos relacionamos y una de esas formas es la competencia constante con otras mujeres que sufren las mismas o peores opresiones que nosotras, si continuamos alimentando esa forma de relación, entonces creo que estamos avanzando por un camino que solo replica las lógicas y no las transforma.

La segunda cosa, y aquí entra de lleno Paloma Mami, es que considero que la inversión del discurso, si bien logra empoderar a la mujer, sigue manteniéndose bajo las lógicas del capitalismo patriarcal. Cuando Paloma Mami sacó “No te enamores de mi” caí rendida a sus pies, la ame infinito y la amo a ella y su enigmática forma de ser en videos. Sin duda es placentero poder invertir el discurso, poder decirle a los hombres que no nos queremos casar si nos besamos, que podemos ser pésimas en las relaciones de pareja y que es mejor que no se enganchen de nosotras, que esta vez no eres tú, soy yo. El discurso que todas hemos aprendido emana de los hombres, ahora también podemos decirlo nosotras, y lo hacemos, esta canción solo da cuenta de la realidad que vivimos desde hace algunos años. Pero esa realidad, la del amor libre, de las relaciones sexuales sin ataduras emocionales, no es más que la forma que ha tomado el amor para convertirse en otra manera de consumir. De consumir cuerpos sin tener que ser responsables con ellos, como si el ser humano pudiese no generar vinculaciones emocionales con otros seres humanos, o lo que es peor, debiese no hacerlo. ¿Por qué consideramos exitosa una forma de relacionarnos en donde solo nos importa el placer sexual propio y la satisfacción de una necesidad inmediata? ¿Es esa la forma en que creemos debemos relacionarnos? ¿Por qué aparecen como dañinas las relaciones entre seres humanos, si, creo yo, es lo que debemos alimentar a diario para tejer nuevos tipos de relaciones? Muchas preguntas, lo siento.
Okey, no al amor romántico y a sus formas, estoy de acuerdo. No a generar relaciones de interdependencia, de celos, de posesión, de necesidad, de medias naranjas que caminan por el mundo, de parejas únicas y perfectas y de rescates hermosos con besos bajo la lluvia (bueno ojalá si besos bajo la lluvia, pero no de rescates).
¿Es entonces, el antónimo del amor romántico, el amor libre sin ataduras emocionales? Yo creo que no. Yo creo que el reto que nos pone el feminismo es avanzar hacia relaciones en donde el sexo no sea la satisfacción de una necesidad, no sea un impulso por apaciguar, sino que otra forma de conexión entre seres humanos, donde el amor no signifique subyugación, signifique libertad, pero esa libertad en la que generamos andamios para la libertad de otras y otros, en donde no hay victimas ni victimarios, en donde hay acuerdos y consensos y deseos de avance de a dos, de a tres, de a cuatro y lxs que sean, en donde no hay estándares morales que llenar (no libres ni románticos). Un amor, como he escuchado de muchas, dan los gatos. Doy hasta donde puedo y quiero.
Ahora, sobre la moral feminista. Si bien creo que hacer un escrito en donde digo donde hay y donde no hay feminismo, puede sonar contradictorio con estar en contra de imponer una moral feminista, de decir qué es feminista y que no lo es. En verdad, lo que quiero hacer es decir donde ha ganado terreno el feminismo liberal, que no reconoce una estructura de opresión asociada al capitalismo y por ende esta de acuerdo con la formación económico-social actual y solo intenta mejorar las condiciones de algunas mujeres, las más privilegiadas. Pero algo bien malo que nos ha traído el feminismo, o quizás no lo ha traído, lo ha renombrado, es la culpa.
La culpa feminista, la culpa de no ser esa feminista perfecta que debes ser, que no tiene vergüenza de caminar peluda, de decirle que no a unx tipx en la cama, que leyó todos los libros, que reformuló todas sus relaciones de amistad y amor. Si el amor no debe ser posesivo, ¿entonces por que tengo ganas de mirar el celular de mi pareja? Pues porque soy una mala feminista. Y ahí, vuelve la culpa cristiana de no calzar con los estándares ideales. Amigas y compañeras, el feminismo llego para liberarnos, para dejar la culpa atrás. Si somos y seguimos siendo criadas en una sociedad profundamente capitalista y patriarcal, entonces eso está en nuestra génesis, cambiarlo es un proceso y por ningún motivo una competencia o una carrera. Si, tengo ganas de mirarle el celular y es porque no tengo confianza, ni en mi, ni en él, ni en las relaciones que he conocido, que he visto en películas y he leído en libros. Entonces lo converso, lo pienso con otras, con mi pareja, pero no me culpo. Este es un camino largo y difícil de andar, abracémonos todas en el y descubramos juntas donde nos lleva, sin estándares morales pre diseñados. Porque la que puede puede, y nosotras podemos.
PD: Ahora, si el celular te lo revisa el/ella, y te loquea por ello. Amiga, sal de ahí y cómete los chocolates que te regalo hoy.







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